Nacieron golondrinas el tejado de mi casa
Y nuevas primaveras engalanaron flores
sobre el tapiz dormido de un verde esmeraldino
ser vertió sobre el mundo mil gotas de rocío
de color ambarino como el color del cielo
del sabor de ambrosía como néctar divino
Y aquel mudo paraje que fue llamado tierra
adquirió desde entonces la figura cimera
adornada con rayos de rielados colores
y maravillosas flores de suaves geometrías
desde ese bello fía que en los nidos ajenos
de especies migratorias que se fueron un día
en el invierno duro del año que ha pasado
nacieron golondrinas que al mundo enseñorearon
y adornaron la orilla de mi viejo tejado
que mudo se quejaba de aquel tremendo frio