viernes, 21 de diciembre de 2012

Farewell

Comprarle al Aqueronte sus monedas de plata,
oro y bronce (anticipando la escasez),
y adornar la barca glamorosa que surcará la Estigia,
en la delgada linea que separa el cielo y el horizonte,
y el vestido de gala rojo pronto que hace el regocijo.

Solfeo de notas grises en un cielo de escarcha,
el sol compendia el canto y releva el helaje,
tanto sentir la brisa y las hojas rojizas,
tanto sentir la vida, tanto vivir, tanto decir amen ahoga el alma...

El desierto, una angosta franja en mi piel que anticipa
el estertor final de la carne reseca
el polvo eterno incólume como arena de estrellas
que se mezcla en la tierra y sube, sube al cielo y se escapa

Hasta aqui llega el hilo que estiró la dicha
reclamante constante de ajenas pertenencias
quiso atrapar la noche en sus fibras de acero
pero el metal bruñido se resistió a su alma

12-12-2012 Bogotá


jueves, 20 de diciembre de 2012

Sol de los venados

En tu pasar austero
por el cenit nuboso
iluminas otros mundos
otros yermos desiertos
das pábulo a otras vidas
te vas desvaneciendo
mientras yo absorto miro
que contigo se pierde
un pedazo de vida
que se va diluyendo
y tus últimos fulgores
ya me van despidiendo.

Butterfly


Oye como suspira
la mariposa en el frío nocturno
o como centellean
en el aire los granos microscópicos,
el llanto de las mariposas
se oye como un quejido profundo
un sollozo callado.
El aire roza mi piel
como heridas abiertas
en cada poro de mi cuerpo
donde se sumerge tu recuerdo.
Herida de granada entreabierta
De las que brota el lamento quejumbroso
de las mariposas que revolotean
en el húmedo de charcos
después de la tempestad.
Solo cuando tu llegas
y tu voz me penetra como un bálsamo
se aplaca la quejumbre
y el dolor se calma…


Eres tu

En un beso quisiera entregarte la vida
en caricias brindarte lo que yo más anhelo
y decirte te adoro como adoran el cielo
las almas aquellas que se sienten queridas
y quisiera llevarte por un nuevo camino
donde sólo rosas adornasen tu vida
y galaxias enteras te darían su brillo
amándote por ser la joya más divina
cantaría en ese instante contento el mundo entero
y estrellas palpitantes engarzan tu destino
anotando  en mil rosas el canto de mi vida
y abismada la noche se quedaría dormida
y presuroso el ábrego dejaría en tu camino
númenes presurosos que darían mi vida
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Me volqué en el espíritu divino de una
eterna sonata
desplace el corazón de su morada
recorrí mil caminos
y me detuve un instante en la alborada
de un volcán en erupción
trasegué por senderos desconocidos
por desiertos enteros
y tuve mucha sed
subí al espacio entonces miran al infinito
y en extraña visión
lleve mi corazón hacia las cumbres
donde habita el amor
me postré como loco enamorado
que logra una ilusión
….. y me enseñó  a conocer galaxias
a recorrer mil mundos sin temor
y como oráculo a adivinar la vida
escondida en muros de perdón
penetré en el secreto de la noche
y de la tierra al sol
hicimos recorridos presurosos
al sol de la pasión

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Visión acrisolada
preludio del crepúsculo
eterno indicador del funeral solar
fugaz estrella humana
o rosa que no vive
dos veces cada día
estrella inalcanzable
o faro que me guía
espiga que germina
en el trigal dormido
fugaz grano de polvo
que se escapa volando
tan solo perceptible
bajo el rayo del sol
gota pura de rocío
que se posa en un pétalo
y muere abrasada
por ósculo solar
eso eres cada día
cuando llegas ansiosa
y llenas de esperanza
mi desierto erial
y cuando presurosa
con la muerte del tiempo
te marchas de mi lado
se deshoja un rosal…..

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revives cada noche en mi sueño
estrellas titilantes que se encienden
y apagan en el conjuro de tus besos
en un momento me iluminas
y luego despliegas en mi camino
llamaradas de penas
tu te alejas y el tránsfuga Morfeo
desciende sobre mi y en tu recuerdo
hace nacer mil estrellas
                               Agosto 20 de 1992

Remembering 1990


Esta hermosa ciudad solo tenia para mi el sabor que le dabas,
le dabas sentido a esas trepadas
exhaustantes al Monserrate vigilante
a la trepidante euforia de la noche de un viernes
cuando noctámbulos  y eufóricos
explorábamos desde el Barrio de la nueva Candelaria
a la vieja Candelaria,
la de la mística y añeja bohemia de rústicos poetas
donde sentíamos los olores nocturnos
de la ciudad bullente con su desaforada alegría
en el titilar lejano de bombillos
de una noche de luna llena
y la salmodia fragorosa de un concierto de miles de canciones entremezcladas
se colaba en nuestros cuerpos para asirnos uno a otro
al ritmo predilecto de los que aman la noche,
la ciudad significaba tu en esos parajes
en los que explorábamos la vida
al son del palpitar del corazón.

Gotas de Rocío


Añosos árboles que se mecen dormidos
vientos huracanados que recorren la noche

Roja herida del cielo vertida en el crepúsculo
caminos ya cerrados senderos recorridos

Curtida piel de viejo que se recrea soñando
y cuando duerme sueña y vive recordando

Suspiros que se alejan una noche en el viento
y al día siguiente vuelven encerrados en besos

Noctámbulo que grita una noche en el viento
y en la otra noche huesos de mil palabras ruedan

Castillos que la vida destrozó con el tiempo
tristes aspiraciones de quien se encuentra muerto

Palabras pronunciadas por unos labios secos
que apenas las dijeron quedaron fríos y yertos

Cadáveres de hombres que se quedaron muertos
resecos por el sol en este gran desierto

Susurros que en la noche semejan pensamientos
que perdidos se encuentran sin hallar un cerebro
más no son otra cosa que el roce de los vientos

Rocío de la mañana que se mete en las almas
de las flores marchitas cuya vida se marcha

Barca que orgullosa en altamar se alza
y vaga presurosa por senderos de agua

Cordillera rocosa que de tristezas habla
pues su faldas peladas ya no cubren su alma

Sutil manto que orlado por miriada de estrellas
cubre la desnudez en que se halla mi alma

Rosa que en una noche floreció del capullo
sin esperar ansiosa del rocío el arrullo

Todo lo que yo siento, todo por lo que lucho
estrella en mi destino, preludio de mi noche

Diáfano azul del cielo o fuego del infierno
herida que se cierra o labios que se ofrecen

Eso eres en mi vida,
el grito de la noche, la paz del universo
y el grito que dormido se cambia en sentimiento

Autorretrato


Cuando miro mi cuerpo en el espejo
Me asusta mi esquelética figura
Mi delgadez, mi palidez cetrina
Me hacen imaginar que ya estoy muerto
Mi bronca calavera configura
Sus chuzos y sus huesos en mi cara
Y mi quijada remeda la figura
De lo que será mi eterna carcajada
Mis cuencas sin los ojos por la sombra
Que producen ojeras de trasnocho
Dan la apariencia de inmortal ceguera
De la muerte eterna compañera
Y que decir del resto de mi cuerpo
Quijotesco a fuer de muchos huesos
Estéril y sediento cual desierto
Y cubierto de infinitos resquicios
Y de cactus y agujas y de dunas
Seco, poroso, elástico y mañoso
Rapé, amarillo y negro y cadencioso
Y compañero eterno de mis penas.