Oye como suspira
la mariposa en el frío nocturno
o como centellean
en el aire los granos microscópicos,
el llanto de las mariposas
se oye como un quejido profundo
un sollozo callado.
El aire roza mi piel
como heridas abiertas
en cada poro de mi cuerpo
donde se sumerge tu recuerdo.
Herida de granada entreabierta
De las que brota el lamento quejumbroso
de las mariposas que revolotean
en el húmedo de charcos
después de la tempestad.
Solo cuando tu llegas
y tu voz me penetra como un bálsamo
se aplaca la quejumbre
y el dolor se calma…