Añosos árboles que se mecen dormidos
vientos huracanados que recorren la noche
Roja herida del cielo vertida en el crepúsculo
caminos ya cerrados senderos recorridos
Curtida piel de viejo que se recrea soñando
y cuando duerme sueña y vive recordando
Suspiros que se alejan una noche en el viento
y al día siguiente vuelven encerrados en besos
Noctámbulo que grita una noche en el viento
y en la otra noche huesos de mil palabras ruedan
Castillos que la vida destrozó con el tiempo
tristes aspiraciones de quien se encuentra muerto
Palabras pronunciadas por unos labios secos
que apenas las dijeron quedaron fríos y yertos
Cadáveres de hombres que se quedaron muertos
resecos por el sol en este gran desierto
Susurros que en la noche semejan pensamientos
que perdidos se encuentran sin hallar un cerebro
más no son otra cosa que el roce de los vientos
Rocío de la mañana que se mete en las almas
de las flores marchitas cuya vida se marcha
Barca que orgullosa en altamar se alza
y vaga presurosa por senderos de agua
Cordillera rocosa que de tristezas habla
pues su faldas peladas ya no cubren su alma
Sutil manto que orlado por miriada de estrellas
cubre la desnudez en que se halla mi alma
Rosa que en una noche floreció del capullo
sin esperar ansiosa del rocío el arrullo
Todo lo que yo siento, todo por lo que lucho
estrella en mi destino, preludio de mi noche
Diáfano azul del cielo o fuego del infierno
herida que se cierra o labios que se ofrecen
Eso eres en mi vida,
el grito de la noche, la paz del universo
y el grito que dormido se cambia en sentimiento